Tumbada de guata en la orilla del lago Titikaka intento no perderme de nada, siendo nada.
Arremango mi pantalón hasta hacerlo corto. Permito que el agua me acaricie los y pies suba por los muslos, en una cadencia predecible y segura.
Me quedo inmóvil. Deseo ser piedra. No lo logro: no puedo disimular mi agitación.
Pasan unos minutos, una hora quizás. Me levanto y sacudo las piedrecillas que se pegaron a mi vientre, a mis piernas. Y pienso que estuve cerca.
Isla del Sol. Febrero, 2013.
sábado, 13 de junio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
meé en el cerro y no tenía papel
entonces
le di un buen uso a la boleta del unimarc
prueba del asalto a mano armada
que sufrí aquella mañana
tiré la evidencia al suelo
la tapé como una perra
culposa, la perra
por afear la tierra sin basura
levanté polvo
desde y para
todos los ángulos
todos los ángulos
hice barro
no conforme
empedré con dos rocas
y me sentí sucia
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