sábado, 13 de junio de 2015

Tumbada de guata en la orilla del lago Titikaka intento no perderme de nada, siendo nada.
Arremango mi pantalón hasta hacerlo corto. Permito que el agua me acaricie los y pies suba por los muslos, en una cadencia predecible y segura. 
Me quedo inmóvil. Deseo ser piedra. No lo logro: no puedo disimular mi agitación. 
Pasan unos minutos, una hora quizás. Me levanto y sacudo las piedrecillas que se pegaron a mi vientre, a mis piernas. Y pienso que estuve cerca. 
Isla del Sol. Febrero, 2013.

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